¿Qué levo en la mochila?

Actualizado: hace 6 días

Cuando los aficionados a la fotografía empezamos en este mundillo, la inmensa mayoría empezamos con la típica cámara compacta que, o nos regalan o nos compramos para “salvar” las vacaciones. Poco a poco, aquellos a los que nos empieza a gustar este mundillo, empezamos a mejorar el equipo. En mi caso, he de decir que he pasado en poco más de doce años por cuatro cámaras distintas, y algunos objetivos más, por lo que podría decir que he sido un poco “consumista” hasta llegar a mi configuración actual. Hoy en día está de moda compartir lo que cada fotógrafo lleva en su mochila…, por lo que a continuación os relato mi historia personal con los distintos equipos y configuraciones.


La Cámara


En mi caso, mi primera cámara propia fue una compacta Fujifilm, no recuerdo exactamente el modelo pero sí que existía en infinidad de colores y el objetivo aparecía tras deslizar una tapa frontal. Esta cámara la usaba principalmente cuando salía de vacaciones con los amigos. Tras su “muerte” prematura, tomé la decisión de pasarme a una Bridge, hasta que en el momento de ir a comprarla se cruzó una réflex por mi camino. En ese momento (hace unos 12 años) las Bridge empezaban a estar de moda, pero invirtiendo la misma cantidad de dinero me fijé que podía tener mi primera réflex…, la Canon EOS 1100D.


Un par de años después, y tras vender la cámara a un familiar, la Canon EOS 500D llegó a nuestro hogar a principios de 2010. Durante más de cuatro años estuve trasteando con esta cámara y, si bien es verdad que no era la cámara de mis sueños, fue la causante de querer empezar a formarme de forma autodidacta en la fotografía. Con ella empecé a descubrir el maravilloso mundo del disparo en manual, lo que significaba realmente la profundidad de campo, la velocidad de obturación… empecé a realizar fotografías más creativas.


Poco a poco, y con distintos objetivos, empecé a desarrollar mi forma de hacer fotografía, hasta que en el 2014 se cruzó la cámara que en ese momento veía como algo inaccesible, propio de profesionales de la fotografía. La Canon EOS 7D llegó a mis manos gracias a una agresiva oferta de una tienda online. Por un importe muy ajustado conseguí una nueva cámara que acabaría siendo la extensión de mi brazo durante más de cinco años. Con ella he seguido ampliando la formación que inicié con la Canon EOS 500D, y ha sido la cámara que más alegrías me ha dado hasta la fecha. Aun siendo una cámara que lleva un sensor APS-C, las imágenes salían con una nitidez y calidad asombrosas. El rango dinámico era bastante bueno y su ráfaga me permitía fotografiar fauna sin ningún tipo de problema. Además, su sellado hacía que no tuviese que preocuparme por el tiempo que pudiese hacer en cada salida, ya que sabía que la cámara iba a estar preparada para lo que pudiese pasar. Poco a poco, fui dándome cuenta del tipo de fotografía que me gustaba hacer: Paisaje, interiores y fotografía callejera (Street Photography) era el 90% de mi portfolio, y la Canon EOS 7D con el objetivo adecuado era el tándem inseparable en las escapadas y vacaciones.


Si bien es cierto que mi satisfacción con la Canon EOS 7D era plena, su peso (sobretodo dependiendo de la lente que utilizase en cada ocasión) poco a poco se me iba haciendo más y más engorroso. Salir con ella simplemente de paseo hacia que, como la llevase colgada con muñequera, acabara un poco cansado del peso. Eso hizo que mi mente estuviese ocupada durante meses valorando el cambio al tan famoso sistema mirrorless de Sony, ya que su Alpha 7 estaba acechando en varias tiendas físicas y online a buen precio, y canon por el año 2019 solamente tenía en el mercado la “poco asequible” Canon EOS R.


No sé si Canon escuchó a todos los Canonistas del mercado, o simplemente fue un cruce del destino, pero el lanzamiento de la nueva Canon EOS RP hizo que volviese a creer nuevamente en el sistema Canon. ¿Una mirrorless de mi marca de siempre, en la que puedo seguir utilizando mis objetivos EF y EF-S, cuyo peso y ergonomía era muy similar a la Sony Alpha 7 y encima… Full Frame? Había que valorarlo muy seriamente ya que encima su precio no era tan desorbitado como la Canon EOS R. Y así fue…, tras unos meses de conversaciones con la mujer (al fin y al cabo todo el mundo sabe quiénes son las que día a día mandan en el hogar) decidí comprarla en abril del 2019 y creo que puedo asegurar que es la mejor compra que he hecho hasta la fecha. Pensaba que sobrepasar la confianza y la satisfacción que tenía con mi Canon EOS 7D iba a ser muy difícil, pero esta Canon EOS RP lo ha conseguido con creces. Su calidad de imagen es brutal (y más vistiéndola con buenas lentes), su gestión del ruido en ISOs altas es sobresaliente y la tecnología que incluye hace que sea una de las cámaras con el enfoque más rápido del mercado.


A día de hoy puedo afirmar que no puedo estar más contento con esta cámara. Si echo la vista atrás y recuerdo mi primera Canon EOS 1100D, creo que esta cámara está a años luz de la primera, y espero pueda seguir conmigo durante mucho tiempo.


Los Objetivos


En cuestión de lentes, se podría decir que también he probado de todo. Lentes de kit, lentes todo-terreno, lentes angulares, lentes fijas… pero siempre han sido lentes que no han destrozado mi presupuesto. Quizás una visión errónea, ya que poco a poco con el paso del tiempo (y conociendo cada día más este mundillo) me empecé a dar cuenta de que un Ferrari con ruedas de bicicleta… no anda del todo bien. Del mismo modo, una gran cámara con lentes de calidad media no exprime todo su potencial.


En los inicios de los tiempos empecé creo que como todo el mundo, con el objetivo de kit Canon EF-S 18-55mm F/3.5-5.6 IS. Después, para los viajes, adquirí un todo-terreno Tamron 18-270mm F/3.5-6.3 Di VC PZD con el cual he estado más de 7 años. El tándem Tamron + Canon lo he usado desde la Canon EOS 1100D hasta la Canon EOS 7D, hasta que un buen día, el suelo hizo que nuestra relación finalizase.


La idea de un solo objetivo para todo era buena, pero la desafortunada ocasión de tener que adquirir un nuevo objetivo me hizo pensar seriamente lo que necesitaba de verdad. Por ello, tras no poder arreglar el Tamron, compré dos objetivos que más o menos cubrían el mismo rango focal: el Sigma 17-50mm F2.8 EX DC OS HSM y el Tamron SP 70-300 F/4-5.6 Di VC USD. La diferencia de apertura del Sigma se notó considerablemente contra el todo-terreno de Tamron, he hizo que la calidad de las fotografías subiese considerablemente. Del mismo modo, para fauna el Tamron SP 70-300 F/4-5.6 Di VC USD ganaba por goleada al todo-terreno.


Poco a poco, el Sigma formó parte inseparable de mi Canon EOS 7D, hasta que un Canon EF-S 24mm F/2.8 STM apareció en mi vida. Con él empecé a disfrutar de la fotografía con focales fijas, y como su focal de 24mm equivalía a un ángulo aproximado de 38mm en un sensor Full Frame, lo hizo como mi objetivo favorito para Street Photography. El 24 STM era una de mis focales preferidas, pero es verdad que en interiores y espacios reducidos se hacía un poco largo. Todo esto hizo que, como regalo de cumpleaños, un Tokina AT-X 12-28 PRO DX desbancase al Sigma desde el inicio, y poco a poco mi configuración básica era el Tokina 12-28 y el Canon 24mm.


Con la llegada de la Canon EOS RP, y el poder usar objetivos EF-S aunque con un recorte del sensor de 10 Mpx, hizo que no tuviese que cambiar drásticamente las lentes que tenía ya adquiridas, pero también es verdad que la calidad de los EF-S no llegaba a desarrollar todo el sensor de la EOS RP. Poco a poco, y como habéis visto tras unas cuantas pruebas de distintos objetivos, llegamos a mi configuración actual. Una configuración que para mí es la perfecta para el día a día, viajes fauna y todo lo que suelo fotografiar. Lentes fijas comprendidas con un Canon EF 24mm F/2.8 IS USM (para paisajes o interiores angulares, e incluso callejeo), un Canon EF 40mm F/2.8 STM (para fotografía callejera principalmente ya que angularmente tiene una visión muy similar al EF-S 24 STM en una APS-C, unos 38 mm) y un Canon EF 50mm F/1.8 STM (para retratos y motivos cercanos), todos ellos con la ayuda del zoom Tamron SP 70-300 F/4-5.6 Di VC USD que ya tenía para fauna o cuando necesitemos un buen teleobjetivo, y sobretodo porque ésta lente es válida para Full Frame y para APS-C.


Aunque lo más importante que tienes que tener en cuenta a la hora de salir con la cámara… eres tú. Ningún equipo compuesto de cámara y lentes de miles de euros conseguirá buenas fotografías si el que está detrás el objetivo no conoce su cámara, no se inspira ese día como es debido y sobre todo… no le gusta lo que hace.


Cámara:

Canon EOS RP


Objetivos:

Canon EF 24mm F/2.8 IS USM

Canon EF 40mm F/2.8 STM

Canon EF 50mm F/1.8 STM

Tamron SP 70-300 F/4-5.6 Di VC USD


Mochila:

Lowepro Flipside 200 AW

Kalahari Kapako K-30


Correa:

BlackRapid Cross Shot Breathe


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© 2020 by Jorge Bodas

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